CAE en centros de datos: eficiencia energética
Los CAE en centros de datos permiten reconocer el ahorro de energía final logrado tras una mejora de eficiencia en España. Cada certificado equivale a un kWh ahorrado. Para obtenerlos, la actuación debe ejecutarse, documentarse y verificarse conforme al sistema, ya sea mediante una ficha estandarizada o como actuación singular.
El consumo energético de los centros de datos
Los centros de datos consumen electricidad para procesar información y mantener condiciones. Esto hace que reducir la demanda de servidores, alimentación eléctrica o refrigeración pueda generar un ahorro certificable, siempre que una metodología admisible permita calcularlo, documentarlo y verificarlo conforme al sistema CAE español.
Por qué los centros de datos tienen una alta demanda energética
La demanda energética en los centros de datos es alta porque los servidores procesan, almacenan y transmiten datos las veinticuatro horas del día. Además, casi toda la electricidad utilizada por los equipos termina convertida en calor, que debe evacuarse.
La Inteligencia Artificial y otras cargas intensivas incrementan también la potencia informática y las necesidades de refrigeración.
Los sistemas que más energía consumen en estas instalaciones
Los servidores y demás equipos informáticos concentran el consumo principal. Después intervienen la refrigeración, los ventiladores, bombas y enfriadoras, junto con sistemas eléctricos como transformadores y unidades de alimentación ininterrumpida.
La iluminación y otros servicios auxiliares representan una parte menor del consumo energético total, aunque también ofrecen posibilidades de optimización en ciertas instalaciones.
La eficiencia energética como nuevo reto para los operadores de data centers
El reto consiste en atender una demanda creciente sin elevar el consumo al mismo ritmo ni poner en riesgo la disponibilidad. Por eso, para mejorar la eficiencia energética en data centers, es necesario medir indicadores como el PUE, ajustar capacidad y carga, modernizar la refrigeración y coordinar cualquier intervención con los requisitos de continuidad del servicio.
Actuaciones de eficiencia energética con potencial para generar CAE
La climatización eficiente, la renovación de equipos, la automatización de la gestión y la recuperación de calor pueden reducir el consumo de energía final. Eso sí, para convertirse en CAE en centros de datos, el ahorro debe ser adicional, cuantificable y verificable con ficha o expediente singular justificado.
Optimización de los sistemas de climatización y refrigeración
Separar pasillos fríos y calientes, contener flujos de aire, ajustar consignas, aprovechar el enfriamiento exterior o instalar equipos eficientes reduce las necesidades de refrigeración.
De ahí que antes de intervenir sea importante analizar clima, cargas y redundancia. El ahorro de energía en centros de datos debe conseguirse sin poner en riesgo ni los equipos ni la continuidad.
Renovación y mejora de equipos para reducir el consumo energético
Sustituir servidores poco utilizados, fuentes de alimentación, unidades UPS, ventiladores, bombas o enfriadoras por soluciones más eficientes puede reducir pérdidas. La virtualización y consolidación de cargas también evitan equipos ociosos.
Para aspirar a CAE, es necesario comparar una línea base válida con el consumo y acreditar técnicamente la mejora realizada.
Monitorización y control del consumo para detectar oportunidades de ahorro
Los sistemas DCIM, BMS y la medición por subsistemas permiten saber dónde, cuándo y por qué se consume energía. Con datos continuos pueden detectarse servidores infrautilizados, puntos calientes, consignas inadecuadas o pérdidas eléctricas, información que ayuda a organizar actuaciones y que aporta pruebas útiles para calcular y verificar el ahorro alcanzado.
Aprovechamiento del calor residual generado por los centros de datos
Los servidores liberan calor que puede captarse mediante circuitos de refrigeración y reutilizarse en calefacción, agua caliente o redes térmicas, a menudo con apoyo de bombas de calor. Su viabilidad depende de la temperatura, la cercanía de la demanda y las horas coincidentes. El consumo evitado podría sustentar un ahorro certificable.
Cómo se certifica el ahorro energético en un centro de datos
Certificar el ahorro exige cuantificarlo con una metodología aceptada, reunir pruebas y superar la verificación de una entidad acreditada. Después, un sujeto obligado o delegado solicita la emisión. Además, el procedimiento cambia en función de si se trata de una actuación estandarizada o singular.
Medir el consumo energético antes y después de la actuación
Primero es necesario determinar un consumo de referencia y compararlo con el posterior, ajustando factores cambiantes como la carga informática, los horarios o la temperatura exterior.
En actuaciones estandarizadas se aplica la fórmula de su ficha, mientras que en las singulares se necesita un plan específico de medición y verificación del ahorro.
Acreditar los ahorros obtenidos mediante la documentación técnica necesaria
El expediente debe permitir reconstruir la actuación:
- Situación inicial.
- Equipos retirados e instalados.
- Fechas, consumos, cálculos, facturas y fichas técnicas.
- Documentos exigidos por la normativa.
A partir de ahí, un verificador acreditado e independiente debe revisar la información y emitir un dictamen favorable si el ahorro queda suficientemente justificado y es trazable a nivel documental.
El valor de una correcta planificación del proyecto energético
Planificar antes de comprar o instalar evita perder pruebas indispensables. Por eso es importante comprobar la elegibilidad, elegir la metodología, fijar la línea base y establecer qué medidores, fotografías, facturas y registros se conservarán.
De ese modo, el diseño incorpora desde el inicio las necesidades de verificación y se reduce el riesgo de tener que rehacer el expediente.
Retos para generar CAE en centros de datos
Generar CAE en centros de datos plantea tres retos:
- Intervenir sin detener servicios básicos.
- Separar el ahorro real de los cambios de carga y coordinar a todos los participantes.
- Bajar la factura no basta: el ahorro final debe acreditarse técnicamente.
Mantener la operativa de la instalación durante las mejoras
Una mejora en refrigeración, alimentación eléctrica o servidores debe integrarse en ventanas de mantenimiento, con redundancias, pruebas y planes de contingencia.
La intervención puede ejecutarse por fases para conservar la disponibilidad. También es necesario registrar cada cambio, porque modificar simultáneamente demasiadas variables dificulta atribuir después el ahorro a una actuación.
Garantizar que los ahorros obtenidos puedan ser demostrados
El consumo puede variar por más usuarios, aplicaciones, Inteligencia Artificial, clima o ampliaciones de capacidad. Por eso comparar dos facturas sin ajustes podría atribuir ahorros inexistentes o esconder mejoras reales.
Una metodología bien planteada normaliza estas variables y conserva datos para que un tercero pueda reproducir cálculos y verificar el resultado.
Coordinar equipos técnicos, instaladores y agentes del sistema CAE
El operador aporta datos operativos, la ingeniería diseña la mejora, el instalador documenta su ejecución y el verificador independiente comprueba el ahorro. Por su parte, el sujeto obligado o el sujeto delegado presenta la solicitud.
Definir responsabilidades, formatos y plazos desde el inicio evita vacíos documentales y agiliza la gestión del expediente CAE.
Los centros de datos como oportunidad dentro del mercado CAE
Por su escala y consumo, este tipo de instalaciones puede concentrar ahorros importantes en un solo proyecto. Los CAE en centros de datos permiten añadir valor al ahorro siempre que la actuación reduzca energía final, sea elegible y disponga de pruebas verificables.
Convertir las mejoras energéticas en una nueva vía de valor
El ahorro energético reduce costes y puede cederse mediante un convenio CAE a un sujeto obligado o delegado a cambio de una contraprestación.
No existe un precio único: el valor depende de la negociación y del mercado. Analizarlo antes de empezar te ayudará a valorar la rentabilidad del proyecto de inversión.
Avanzar hacia infraestructuras más eficientes y sostenibles
Reducir la energía necesaria por unidad de capacidad permite crecer con menor presión sobre la red. Optimizar el PUE, modernizar la refrigeración, consolidar cargas y reutilizar calor contribuye a ese objetivo.
Sin embargo, y esto es importante, consumir electricidad renovable mejora la huella de carbono, pero no constituye por sí solo ahorro energético certificable